(05/02/10)
El botox, fármaco que paraliza temporalmente los músculos, acaba de cumplir 21 años convertido en el tratamiento estético estrella más utilizado en España, aunque el 50 por ciento de sus aplicaciones en este país van dirigidas a la salud.
La toxina botulínica es el producto con mayor número de aplicaciones médicas y estéticas, ha señalado hoy Ricardo Ruiz, jefe de Dermatología de la Clínica Ruber, en una rueda de prensa celebrada en un simposio organizado por la Fundación Ramón Areces.
El doctor ha explicado que la mitad de los tratamientos que se realizan con este fármaco en España son para indicaciones como la sudoración excesiva, migrañas, parálisis faciales, dolores crónicos, estrabismo y contracciones musculares, entre otros, aunque es popularmente conocido por su empleo en la corrección de arrugas.
Ruiz ha apuntado que la frecuencia con que se usa para suavizar los rasgos de expresión está disminuyendo, entre cada cuatro y seis meses, ya que las dosis que se inyectan son cada vez menores.
"Lo fundamental cuando se usa la toxina botulínica en estética es mantener la expresión de la persona", ha esgrimido el experto, quien ha aseverado que "no se trata de quitar arrugas a toda costa".
Este fármaco, aprobado en Estados Unidos en 1989 para su uso en estrabismo, impide que el nervio dé la orden al músculo que debe contraerse y, una vez inyectado, se localiza en las terminaciones nerviosas que lo "inervan".
Esta orden se hace a través de un neurotransmisor que se llama acetilcolina, cuya liberación impide la toxina botulínica, lo que a su vez evita la contracción muscular.
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