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Claves para formar
un equipo de trabajo
Se trata de un grupo de personas con diferentes habilidades, complementarias entre sí, que tienen objetivos
en común y buscan alcanzarlo a través de un preciso plan de acción, una visión y una metodología
en común. Por sobre todas las cosas, si se logra el compromiso de las partes, se habrá constituido un
verdadero equipo.
Un error frecuente es buscar personas con características similares
a las propias. No hay que olvidar la importancia de la
diversidad, ya que otros pueden brindar diferentes puntos de
vista sobre las mismas cuestiones. Hay que actuar buscando
sinergia, formando un equipo laboral que aproveche las capacidades
personales de sus miembros para que el resultado del
trabajo sea mayor a la suma de los resultados individuales.
Estos son algunos consejos para conseguir el equipo
adecuado:
1. Realice una buena Selección: la elección correcta es clave
en cualquier negocio. Contratar personas idóneas y comprometidas
es vital para el comienzo y también para sustentar
el crecimiento y desarrollo del emprendimiento. Verificar las
posiciones cubiertas y por cubrir. Tener presente que en los
primeros tiempos, es probable que una persona cubra varios
puestos. Es importante acompañar las mejoras con delimitación
de tareas y una buena rutina de actividades.
2. Realice búsquedas varias veces por año: aunque no lo necesite,
haga esta tarea periódicamente para detectar nuevos
talentos, empleados, profesionales para tener “en carpeta”, ya
que a menudo pueden necesitarse reemplazos (enfermedad,
estudio, o simplemente cambio de trabajo). Este ejercicio le
permitirá mejorar su desempeño como selector y la contratación
se optimizará. No se verá forzado a elegir profesores con
bajo nivel que incidirá directamente en el nivel de profesionalismo
de su equipo.
3. Evite la rotación del Personal: enfatice la importancia de
la capacitación continua de los profesionales que trabajan en
su empresa. Permita que sus empleados estén informados de
lo que se espera de ellos. Realice evaluaciones de rendimiento
periódicos donde el empleado pueda reconocer aspectos
positivos y otros a mejorar. Para ello haga hincapié en sus
virtudes. Realice reuniones periódicas y ágiles con pequeños
grupos con tareas afines para sugerir mejoras y pulir los procedimientos.
4. Deje de lado la Omnipotencia: la clave, entonces, es formar
un equipo multidisciplinario, escuchar y poder delegar, tercerizar
tareas rutinarias o especiales. Esto puede generar un
altísimo grado de motivación. Además, hay un límite a lo que
se puede hacer en un día “del cuello para abajo”. En cambio, “del cuello para arriba” no hay límites. Esto amplía sus horizontes
para crecer y desarrollar nuevas ideas y proyectos.
5. Sepa Comunicar: una buena comunicación preserva la
armonía entre los empleados y profesores y redunda en una
mayor productividad. Cada miembro del equipo debe conocer
cuál es su función y qué se espera de él. Una comunicación
unidireccional -de arriba hacia abajo- no es suficiente. Tome
en cuenta e indague constantemente acerca de las opiniones,
ideas, preguntas y preocupaciones de los integrantes de su
equipo.
El desafío más importante del líder consiste siempre en mantener
el enfoque, la responsabilidad y el entusiasmo del equipo.
Y como dice Ted Levitt: “sus activos más importantes –su personal,
su reputación, sus marcas y sus clientes- no figuran en
sus libros.”
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